El Nido del Cucú. Proyecto educativo


Pensado como servicio educativo preescolar alternativo a la guardería, el Nido del Cucú funciona como acompañamiento pedagógico a un grupo reducido de niños/as  (máximo 8) de Lunes a Viernes desde las 9.00 hasta las 15.30.

Los enfoques pedagógicos se inspiran en la experiencia educativa de las escuelas infantiles en Reggio Emilia (RE Approach), la vida práctica y cotidiana según la pedagogía de Maria Montessori, la experiencia Pikler- Loczy  en respeto a los cuidados cotidianos y la libertad de movimiento.
Con una mirada abierta, el Nido del Cucú pretende cultivar estas lineas pedagógicas con reflexión, inquietud, innovación.

Contamos con una ratio de máximo 4 niños/as por educadora,  lo que posibilita ofrecer un acompañamiento emocional muy atento y amoroso en acorde con las necesidades de cada niño/a.
Damos valor al fluir de todas las emociones que pueden surgir del contacto con los demás y el entorno (alegría, tristeza, enfado…y todas sus variantes!) reconociendo la importancia que tienen cada una de ellas de transitar y expresarse en un contexto de respeto y  empatía.

Acompañamos con cuidado, sensibilidad y respeto, los procesos de aprendizaje de la infancia, conscientes que se trata de un movimiento que va desde dentro hacia fuera,  pasando por un cuerpo que siente, se emociona, piensa.


En los espacios de juego, distribuidos en dos salas internas y un patio exterior, se hallan materiales abiertos y flexibles que posibilitan el máximo de experiencias sensorio-motrices, a la hora que ofrecen posibilidades de juego simbólico  donde imaginar y construir un mundo a su medida.
Para nosotras el espacio en Cucú es nuestro tercer maestro; preparamos  los ambientes y sus materiales con cuidado, responsabilidad y sensibilidad estética, para  invitar los niños a realizar proyectos de juego según sus intereses y necesidades evolutivas.
Hablamos de ambientes flexibles, que se readaptan, se transforman y enriquecen abriéndose a nuevos escenarios e invitaciones a lo largo del día y del curso.

Resaltamos de Maria Montessori las experiencias- actividades de ´vida práctica´, aquellas que van integradas en la realidad de la rutina diaria: participar de la preparación de las comidas, limpiar los utensilios utilizados, lavar la ropa que haya quedado sucia y tenderla, cuidar que el ambiente siga bonito etc…

Al Nido del Cucú deseamos provocar momentos y espacios para la creación y la expresión de los múltiples lenguajes expresivos de la infancia, sin pretender enseñar ninguna técnica orientada a un resultado  más bien valorando el proceso personal y la búsqueda de cada uno en el acercamiento con el material.

En respeto a nuestra actitud como educadoras, seguimos la filosofía del less is more y los valores de una slow life, privilegiando los momentos de observación y de sutiles provocaciones, para entrar en diálogo con el niño y su juego  de puntillas.
Investigar… es algo tan fácil para un niño y que nosotras, las educadoras, también pretendemos hacer buscando la sencillez y al mismo tiempo la profundidad  en cada sugerencia que aporta un material.

El día a día

En el día da día tenemos una rutina que nos da seguridad con unos horarios fijos y que los niños /as asimilan con naturalidad a través de unos rituales simples: unas canciones que acompañan la voz al  movimiento de las manos y de los dedos.
Las 6 horas y media del Cucú transcurren en armonía y fluidez, alternando momentos de juego, cuidado cotidiano (comida/ higiene), descanso.

Creemos sea muy importante y saludable guiar el día a día de los niños con un equilibrio entre expansión - juego libre con movimientos mas gruesos y pulsional  - y contracción - actividades cotidianas y experimentación que implican movimientos mas finos y recogimiento.

Entre las 9.00/9.30 acogemos los niños/as y sus familias  en la Hall del Cucú,
Si lo desean, las familias pueden compartir un rato con sus hijas o hijos y las educadoras en el espacio hasta 10.00.
Hasta mas o menos las 10.00 los niños /as juegan en los ambientes preparados de la sala, sigue un momento de recogida para luego subir a las tronas evolutivas,  cantar nuestro bondía y compartir fruta fresca de temporada (biológica y de proximidad).



Estar sentado en a mesa y comer representa para los Cucuenses toda una ceremonia de gestos cuidados y sentidos activados.
Las educadoras cortan la fruta al momento, poniéndolas a trocitos en tablas de madera que los niños comparten de dos en dos.  Ellos mismos pueden quitar las cascaras de algunas frutas, como estirar las tiras del plátano o pelar una mandarina.
Cada día tenemos algún pequeño que nos ayudan a cortar la fruta mas tierna con un cuchillo de madera o un cortador de seguridad a su medida. Otro pequeño puede ayudar a preparar un zumo de naranja para todos.
Es así que el desayuno se nutre de actividades de ´vida práctica´ según el mensaje de Maria Montessori, pensadas para guiar la autonomía del niño.
Cortar, comer, aplastar, exprimir, probar…
Para nosotras el alimento se convierte en  material multisensorial y práctico.

Después de este agradable rato, los niños/as  vuelven a jugar en los ambientes preparados. En los momentos de juego  damos mucha importancia a las relaciones que surgen entre ellos y al utilizo autónomo de los materiales.



Algunos días de la semana se puede ofrecer una propuesta de Atelier inspirada al Reggio Emilia  Approach,  invitando los niños/as a  experimentar con con la luz, el sonido, el cuerpo, los sabores, el barro, el color..
Sin embargo intentemos que las propuestas sean espontáneas y tal vez inesperada, según las necesidades y los intereses  de los niños en el aquí y ahora. Nos dejamos inspirar por éstas a la hora de proponer alguna “actividad”.


Hacia las 12.00 nos preparamos para la hora de la comida y vamos al lavabo adaptado para lavar las manos recuperando la tradición de la palangana y la jarra.

Aquí, en un espacio separado del juego, la educadora cambia el pañal invitando el niño a participar del proceso cuanto mas posible. Lo acompaña a que busque su bolsa (colgada en percheros a su medida) donde él pueda sacar el pañal limpio y las toallitas para limpiarse.
Para facilitar su autonomía en el proceso de higiene y prepararlo gradualmente a la futura etapa de control de sus esfínteres, el cambio se hace de pie y la educadora está a su altura.
Así puede él mismo pasarse la toallita, tirar a la basura el pañal sucio, subirse el pantalón: toda una coreografía de gestos y movimiento muy importante para la relación y el diálogo, teniendo como referencia la experiencia de Emmi Pikler.

El espacio de juego se transforma ahora en un ambiente mas relajado con las colchonetas al suelo ya preparadas para la siesta y todo el material de juego ordenado y guardado. Unas cortinas blancas dividen el open space de la zona cocina con lo que se facilita la percepción de tener otro espacio acotado y dedicado a un momento mas tranquilo y delicado como el descanso.

La alimentación de los niños  es una parte muy importante del proyecto educativo: la comida es casera y de mercado, con productos mayormente biológicos y de proximidad. 
Cada día nuestra ´chef¨´ Silvia prepara (con mucho amor, la noche anterior) un menú saludable  compuestos por un tris de :
- un cereal: 
arroz integral, pasta de espelta, mijo, quinoa, trigo sarraceno, polenta
- algunas verduras de temporadas del mercado:
calabaza, col lombarda, brocoli, zanahoria, puerro, remolacha, espinacas, acelgas
- una proteína:
ternera, legumbre, pollo, pescado, huevo.
Acompañamos los niños a comer solos, en la medida que vayan aprendiendo a utilizar los cubiertos. Respetando los tiempos y los gustos de cada uno, nos importa que disfruten de la comida  y de una mesa preparada con cuidado y cariño.




Sobre la 13.00 empieza el ritual del descanso y de los dulces sueños. Es tiempo de parar, contar un cuento sussurando las palabras,  recordar las aventuras vividas en el día y que vendrán explicadas a los padres de aquí a poco.
Dormir “solo” (es decir tumbarse en la colchoneta y relajarse hasta poder conciliar el sueño) es un proceso de aprendizaje que necesita ser acompañado con serenidad y paciencia.
La siesta dura unas dos horas aprox. y el despertar coincide con el cierre del día al Cucú, abriendo las puertas a las 15.00.

En la observación que hacemos de los niños-as en los momentos de juego y de vida cotidiana utilizamos la camera del móvil para documentar los detalles mas destacables del día, que vienen compartidos con los padres a través de un grupo whatsapp.
Los padres que lo desean pueden ser atendidos periódicamente para una reunión que les informa sobre los procesos de crecimiento del niño/a y el trabajo  educativo: la evolución en los proyectos de juego y en los temas de vida cotidiana, su poética en los Ateliers, el desarrollo motriz, el aprendizaje lingüístico,  social y emocional.

En la medida que será posible (dependiendo de la adaptación de los niños y del clima) realizaremos salidas externas fuera del espacio Cucú.
El jardín del vecino Palau Robert nos gusta porqué es un espacio abierto, soleado, y con muchas posibilidades de exploración!
Más allá del barrio,  con los cochecitos dobles y una ratio de 1 educadora por 2 niños/as, nos aventuramos a descubrir sitios de la ciudad con encanto: el laberinto de Horta, un tranquilo parque en Montjuic, el Cosmocaixa, la playa del hotel Vela, el invernadero del parque de la Ciutadella: verdaderas excursiones  que finalizan con un pic-nic y una merecida siesta en la vuelta a casa Cucú.




Tarifa mensual 

La mensualidad del Cucú es de 550,00€  con todos los servicios incluidos:
 comida,  materiales, excursiones, reuniones.
Son 11 mensualidades (Septiembre - Julio) , con Agosto cerrado.
 La matricula de inscripción corresponde a una mensualidad completa.